Aunque la accesibilidad está cada vez más presente en nuestras conversaciones, no siempre entendemos qué significa realmente ni por qué es tan importante. La realidad es que ya no se trata solo de una recomendación o de cumplir con la normativa. Va de personas, como nos enfrentamos a la comprar de un billete, contratamos un seguro, gestionamos una cuenta o accedemos a una información en igualdad de condiciones. Por ello, incorporar la accesibilidad ya no es una opción, sino una forma de construir productos y servicios que incluyan, respeten y acompañen a todas las personas. Para muchas organizaciones, esto supone cumplir con la normativa; para las mejores, supone poner a las personas en el centro.
En este punto nos preguntamos ¿afecta a mi negocio? la respuesta es si, estas experiencias tienen un impacto directo en el negocio. Influyen en la capacidad de llegar a más personas, facilitan la conversión, aumentan la fidelización y benefician la reputación de la organización.
La cuestión ya no es si la accesibilidad es necesaria para cumplir la regulación. La pregunta es: ¿qué oportunidades está ganando mi organización cuando sus productos y servicios son accesibles para todos?
En las siguientes secciones veremos cómo pequeñas decisiones de accesibilidad pueden generar grandes beneficios para el negocio, las personas y la organización.
| En la montaña cuando el camino se vuelve difícil, las personas encontramos otras rutas para llegar. En el entorno digital, esa otra ruta suele ser la competencia.
La accesibilidad digital significa que las personas, incluidas aquellas con discapacidad, pueden percibir, comprender, navegar e interactuar con sitios web, aplicaciones, documentos digitales y servicios online sin barreras injustificadas.
Conceptos diferentes, aunque estrechamente relacionados:
Imaginemos a un estudiante solicitando una beca online. Si puede navegar y completar el proceso utilizando solo el teclado o un lector de pantalla, estamos hablando de accesibilidad. Si encuentra la información fácilmente, entiende los pasos y puede tramitar la solicitud sin esfuerzo ni errores, hablamos de usabilidad. Y si, además, la experiencia le transmite confianza, claridad y satisfacción antes, durante y después del proceso, estamos hablando de experiencia de usuario.
| La accesibilidad no sustituye a la experiencia de usuario (UX), la eleva.
| “La diversidad es que te inviten a la fiesta; la inclusión es que te saquen a bailar”
Verna Myers
Para poder entender estos 3 conceptos debemos preguntarnos:
En digital, cada barrera compite contra la conversión. Un botón sin nombre accesible, un error de formulario que no se muestra, un contraste insuficiente, un checkout que no funciona con teclado o un menú que no se entiende con un lector de pantalla pueden bloquear al usuario y en consecuencia una venta.
Nielsen Norman Group ha defendido los principios de usabilidad como la visibilidad del estado del sistema, la prevención de errores, la consistencia, el control del usuario y la ayuda para reconocer y recuperarse de errores. Estos principios conectan directamente con la accesibilidad: si una persona no sabe qué ha pasado tras pulsar “Pagar”, si el mensaje de error no indica cómo corregir el campo o si el foco del teclado se pierde, el problema no es solo técnico. Es una fuga en el embudo. [nngroup.com]
Por eso, mejorar la accesibilidad favorece los indicadores de experiencia: reduce errores, disminuye la dependencia de los canales de soporte, aumenta la finalización de tareas y refuerza la confianza en el canal digital.
Cuando la accesibilidad forma parte de la estrategia, mejoran las experiencias de las personas y también los resultados de la organización: más alcance, menos fricción y un mayor impacto.
Detrás de cada formulario, cada botón o cada proceso de contratación hay personas reales. Personas que quieren resolver una gestión administrativa, contratar un seguro de coche, pedir una cita médica o realizar una compra de la forma más sencilla posible. Como en los casos en los que una persona necesita un texto más grande o legible para entender y leer una cobertura, alguien con una lesión temporal que no puede usar el ratón o una persona que intenta completar una gestión desde el móvil mientras cuida de sus hijos.
Cuando entendemos que diseñamos experiencias para personas, la accesibilidad deja de ser una norma que cumplir y se convierte en una forma de hacer mejor las cosas. Una decisión que amplía oportunidades elimina barreras y genera experiencias más simples, útiles e inclusivas para todos.
La accesibilidad no trata solo de tecnología, normativas o requisitos, trata de personas. Cuando ponemos a las personas en el centro, ocurre la magia: creamos experiencias más humanas, más útiles y mejores para todos. Al fin y al cabo, las mejores experiencias nacen de personas diseñando para personas.
Fuentes consultadas